25 de mayo de 2008 (14′00 h.)
Joseba:
Una chica cargando el depósito de su coche… una pregunta…
-Somos dos viajeros e intentamos que alguien nos acerque a Zafra o a algún punto en esa dirección-, le dice más o menos Sébastien con su “Spaninglis” a la chica en cuestión. Ella no se fía mucho y me acerco unos metros para que no se sienta “agredida”. -Nos podrías acercar hacia Zafra?- pero ella se dirige a Sevilla y no se le ve muy entusiasmada con la idea. Unos segundos después cambia de opinión y nos dice que si queremos nos lleva hasta Sevilla pero que con las pintas que llevamos no sabe si fiarse mucho. -Somos viajeros, no podemos ir con otras pintas, pero te aseguramos que somos buena gente-, le contesto yo. -Eso dicen todos-, dice ella. Rápidamente Sébastien y yo decidimos llegar hasta Sevilla en buena compañía. Estamos salvados!!!
Os podéis imaginar la que liamos en la gasolinera para poder meter las dos “pedazo” mochilas y la famosa guitarra en el coche y todo esto rápidamente por si la chica se arrepentía con su propuesta… Sébastien se coloca en el asiento de atrás, en un pequeño espacio que le queda libre y yo hago la vez de copiloto, suerte que tiene uno de ser el que habla castellano medio bien.
Una vez con el coche en marcha y sin dejarle a la chica mucho tiempo para pensar lo que estaba haciendo, llegan las presentaciones… soy Joseba… soy Sébastien…. bla, bla, bla. -Bueno pues me llamo Marta- nos contestó la chica que se encontraba con todo su cuerpo totalmente pegado a su puerta. Debo hacer mención (perdón Marta) a la camiseta que ella llevaba. Cómo un viajero que ha andado ochocientos kilómetros por el Camino de Santiago y se ha desplazado durante otros tantos días hasta llegar a esa maravillosa gasolinera se puede permitir el lujo de no desplazar sigilosamente su mirada hacia la susodicha camiseta??? Si es que además la chica tiene arte y es muy simpática.
Bromas aparte… Os aseguro que Marta con su simpatía, su confianza y su humanidad consiguió que un viaje que pintaba muy duro cambiase radicalmente. El viaje se ha convertido en un antes y un después, un antes de aparecer nuestro ángel y un después.
Creemos que las horas que pasamos con ella se merecen esta mención especial, nuestro ángel se merece algo especial. Marta, sabes que te llevamos muy adentro y tenemos la esperanza de volverte a ver, eso sí, con nuestras botas bien limpias.
Esta noche nuestro beso va dirigido en especial para ella pero sin olvidarnos de vosotras.
Besitos para ellas y abrazos para ellos.