25 de mayo de 2008 (09′00 h.)
Joseba:
Hemos recibido la visita durante la noche de otros dos trenes pero estábamos ya preparados para ello, no hay problema.
Nueve de la mañana… Una corriente de aire frío corre por debajo del puente, una corriente que le hace pensar a uno si salir de la tienda para hacer sus necesidades o por el contrario aguantar hasta reventar. Una vez que he desalojado mi vejiga, lo primero que se me pasa por la cabeza es cómo salir “pitando” para no volver a pasar otra noche más cerca de las vías. Es domingo y por la experiencia que tengo, son pocos los coches que van a desfilar por nuestro lado.
Sébastien se despierta con cara de pocos amigos (qué raro) pero menos mal que a los tres minutos me regala la primera sonrisa. Unos estiramientos dentro de la tienda y el cigarrito típico de la mañana, qué bien los lía el joio!!! Unas galletas y agua bien fresca es lo que tenemos para meternos ”pal estómago”, esas galletitas que ayer mi “compi” se acordó de comprar en el super. Hoy tampoco podemos asearnos por la mañana, algo que para mi es un verdadero problema. Como cada mañana, recogemos todos nuestros utensilios, doblamos bien nuestra tienda y nos ayudamos el uno al otro a colgarnos al hombro las mochilas cargadas hasta la saciedad. Los dos coincidimos otro domingo más en nuestros pensamientos, es fin de semana y el dedo se suele paralizar durante horas. A ver si hoy tenemos más suerte!!!
Estamos en la rotonda que dejamos la tarde anterior y los pocos conductores que pasan por nuestro lado nos miran con cara de asombro. La verdad que con las caras que tenemos, las horas que son y los dos “mochilones” que tenemos aparcados a nuestro lado, no son de extrañar esas miradas. Pasa la primera hora y decidimos otro día más darle rienda suelta a nuestras piernas, caminar hasta Villafranca de Barros que se encuentra a unos doce kilómetros. Volvemos a aprovechar el tiempo y caminamos con el pulgar extendido pero esta vez sin respuesta. Unos kilómetros antes de llegar al pueblo, vemos a la derecha un área de servicio que pertenece a la autovía que va paralela a nosotros y que atravesamos gracias a un puente de esos que se cruzan fácilmente en coche. Lo primero que hago es descargar la mochila al lado de la Sébastien y dirigirme al aseo de la cafetería. Qué ganas tengo de echarme algo de agua en la cara y despejarla un poco. Un cepillado de dientes y un poco de crema para el sol es lo que viene después. Qué bien se queda uno!!! Salgo fuera y le toca el turno a Sébastien, el caso es que las mochilas no se queden nunca solas. Por delante mío pasan andando los chóferes de dos trailers de Huelva y que anteriormente había visto entrar en el aparcamiento, me impaciento por preguntarles si hay alguna posibilidad de que nos acerquen a cualquier punto en dirección a Huelva pero mi compañero aún no ha salido del aseo. Unos minutos más tarde realizo la pregunta y me indican que vienen de Huelva y se dirigen a Holanda, no ha habido suerte. Sébastien hace lo mismo con otra persona y recibe una respuesta similar, tampoco hay suerte. Unos minutos más tarde oigo… CHAKOPATA!!! Es mi compañero indicándome que alguna chica revolotea por ahí. Efectivamente, una chica está echando gasoil a su coche y si tengo que ser sincero, está de muy buen ver, pero que muy buen ver…
Lo que viene de aquí en adelante, hemos creído conveniente dejarlo para otro “capítulo”, la chica merece una mención especial y no es por estar de muy buen ver… Bueno, un poco también!!!
Besitos para ellas y abrazos para ellos